Cayó el récord mundial de los 800 metros bajo techo que llevaba 24 años vigente

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Foto: World Athletics

Como si el destino lo hubiera escrito, Keely Hodgkinson batió, este 19 de febrero en Lievin (Francia) un récord mundial de atletismo que se estableció precisamente el mismo día en el que ella venía al mundo, el 3 de marzo de 2002, el domingo en el que nacía en un hospital de Manchester, mientras en Viena se celebraba la final de los 800 metros del Europeo en pista cubierta de ese invierno, y dos mujeres, la eslovena Jolanda Ceplak y la local Stephanie Graf, se escapaban de todas sus rivales y en la pelea por el oro establecían las dos mejores marcas de la historia.

Eran las dos únicas mujeres en bajar de 1:56, pero luego la hazaña se manchó. Ceplak daría positivo por EPO seis años después y a Graf le sancionaron en 2010, ya retirada, cuando se descubrió que en el pasado se había ido a cambiar la sangre a un banco de Viena.

Y en este 2026, 24 años desúés, Hodgkinson se convirtió en la primera mujer en la historia en bajar de 1:55. La británica paró el cronómetro en 1:54.87, es decir, 95 centésimas más rápida que la marca de Ceplak.

Sucedió en el Meeting de Lievin, que había reservado los 800 metros como la última carrera de la noche. Y la campeona olímpica de los 800 metros en París 2024 ya había alimentado las expectativas, ya que el sábado 14 de febrero, en las series del campeonato británico, estableció la tercera marca de la historia, con 1:56.33 sin ninguna ayuda.

Keely Hodgkinson es la campeona olímpica de los 800 metros de París 2024.

Ya en la final,  Keely Hodgkinson marcó 26.47 segundos la primera vuelta y 29.09 segundos la segunda, para un total de 55,.56 segundos para los primeros 400 metros, tres décimas más rápido de lo establecido, momento en que la liebre, la polaca Anna Gryc, se retiró satisfecha, y antes de llegar a los 500 metros, la británica corría sola contra el cronómetro y ampliaba diferencia con la suiza Audrey Werro.

Completó la tercera vuelta en 29.50 segundos, y aún guardó fuerzas para la última, que corrió en 29.82 segundos. Un día antes, había explicado que tenía una cuenta pendiente con la pista cubierta, pues tres veces había intentado participar en un mundial invernal y nunca había podido hacerlo. 

El año pasado, tenía todo preparado en un meeting con su nombre, el Keely Classic, para batir este récord, y horas antes se lesionó el isquiotibial. La herida se le complicó hasta bien entrado el verano, y aunque regresó ganando en Lausana con 1:55, en la final del Mundial de Tokio debió conformarse con la medalla de bronce. «Espero conseguir mi primer título mundial, añadirlo en mi palmarés, y estoy deseando hacerlo en Europa», dijo en referencia al Mundial de Torun, que le espera en un mes.