Cada semana, uno o varios atletas kenianos son sancionados por dopaje, y ya van más de 100 atletas que ahora mismo cumplen su pena. El último, anunciado este miércoles, ha sido el keniano Charles Kipkkurui Langat, el atleta de 28 años que hace año y medio no solo ganó la Media Maratón de Barcelona, sino que batió el récord de la prueba con 58:53 minutos, la 39ª mejor marca de la historia, fue sancionado durante los próximos dos años. Mes y medio antes, el atleta había sido 2º en el 10K Valencia Ibercaja con un tiempo de 26:57 minutos que le habían convertido en el 14º hombre más rápido de la historia en la distancia.
Kipkkurui Langat estará sancionado hasta el 11 de septiembre de 2026 y perderá sus resultados obtenidos desde el 6 de agosto, que en realidad no existen dado a que el keniano no compite oficialmente desde el 4 de julio de 2023, después de dar positivo en furosemida, un diurético que usa para la retención de líquidos, los trastornos del riñón o las enfermedades del hígado así como para la presión arterial rápida. La Agencia Mundial Antidopaje, en realidad, lo prohibe porque funciona como una sustancia que enmascara otras que sí mejoran realmente el rendimiento.

El atleta keniano fue cazado en un control antidopaje fuera de competición realizado el pasado 6 de agosto en Iten (Kenia), al tiempo que se celebraban los Juegos Olímpicos, y que fue analizado en el laboratorio de Lausana (Suiza). Kipkkurui Langat admitió su uso y alegó haber estado enfermo de una inflamación desde septiembre de 2023 y haberse sometido a un tratamiento médico en Países Bajos, en abril de 2024 y, que después de sentirse enfermo el 31 de julio, contactó con un médico que le recetó furosemida, y que al día siguiente fue a comprarlo a una farmacia y lo tomó los cuatro días siguientes.
Las explicaciones y el reconocimiento del error del atleta, que probó el primer tratamiento médico pero no la compra del producto en la farmacia, le sirvió para reducir su sanción a dos años.
Tomado de: RunnersWorld.com



