Lo ocurrido en la Maratón de Medellín, en la que falleció una corredora aficionada, merece solidaridad con su familia y toda la comunidad running. Hablar de prevención debe contribuir al cuidado, sin atribuir directamente causas o responsabilidades mientras no exista información clínica confirmada.
Vale la pena resaltar que correr de manera regular aporta grandes beneficios para la salud, y los eventos cardíacos graves durante las carreras son poco frecuentes, pero pueden ocurrir y también se pueden prevenir.
La prevención reúne varios elementos: preparación progresiva, evaluación de la salud, reconocimiento de síntomas y una respuesta rápida ante emergencias.
Por tal motivo consultamos al doctor Alejandro Mariño, médico cardiólogo del Hospital Universitario San Ignacio, especialista en falla cardiaca y transplante y docente universitario, además de maratonista y corredore de triatlón.

1. ¿Qué debe tener en cuenta una persona que comienza a correr?
Si va a empieza a correr desde cero, el punto de partida debe ser conocer su estado de salud y su nivel actual de actividad. Se recomienda comenzar con caminatas y períodos cortos de trote, a un ritmo que permita conversar, y aumentar gradualmente la duración y la intensidad.
La preparación también incluye fortalecimiento muscular, alimentación suficiente y descanso. El corazón, los músculos y los tendones necesitan tiempo para adaptarse.
En personas sin síntomas ni enfermedades conocidas, iniciar actividad suave o moderada generalmente no requiere estrictamente una batería de exámenes. La valoración médica adquiere especial importancia cuando existen antecedentes, molestias con el esfuerzo o la intención de pasar del sedentarismo a una actividad exigente.
El primer objetivo debe ser construir constancia y disfrutar del proceso. Las distancias y las marcas pueden avanzar con la preparación.
2. ¿Qué enfermedades o antecedentes hacen especialmente importante un chequeo antes de correr?
La evaluación es prioritaria cuando existen:
• Enfermedades del corazón: antecedentes de infarto, arritmias, problemas de las válvulas o del músculo cardíaco.
• Diabetes, enfermedad renal o hipertensión, especialmente si no están adecuadamente controladas.
• Otras condiciones que puedan limitar el esfuerzo, como asma no controlada o anemia importante.
• Síntomas durante el ejercicio: dolor de pecho, desmayos, palpitaciones acompañadas de mareo o dificultad respiratoria desproporcionada.
• Antecedentes familiares relevantes: muerte súbita inexplicada, especialmente antes de los 50 años, o enfermedades cardíacas hereditarias.
Tener una enfermedad no significa automáticamente tener que abandonar el deporte. La valoración permite establecer su estado, optimizar el tratamiento y definir qué actividad resulta apropiada. El propósito del chequeo es ayudar a realizar ejercicio con mayor seguridad.
3. ¿Quienes han hecho ejercicio toda la vida también necesitan controles médicos?
Sí. El entrenamiento habitual protege la salud, pero no elimina la posibilidad de desarrollar hipertensión, colesterol alto, enfermedad coronaria o arritmias. La presión arterial, los lípidos y la glucosa también requieren atención en los corredores experimentados.
Una disminución inexplicada del rendimiento merece evaluación. Dejar de tolerar un esfuerzo que antes se realizaba cómodamente puede ser una señal de enfermedad y no debe atribuirse automáticamente a la edad o a falta de entrenamiento.
Se recomiendan controles cuya frecuencia dependa de la edad, los antecedentes y las exigencias deportivas. El chequeo comienza con una buena historia clínica, examen físico y medición de la presión. El electrocardiograma puede aportar información, especialmente cuando se interpreta con criterios adecuados para deportistas. El ecocardiograma y la prueba de esfuerzo se seleccionan según los hallazgos y el riesgo.
Un examen normal no garantiza riesgo cero ni permite ignorar síntomas que aparezcan después.

4. ¿Qué se debe hacer y qué se debe evitar antes de una carrera, sin importar la distancia?
Se recomienda llegar con entrenamiento suficiente y buena recuperación. Algunas medidas concretas son:
- Descansar y ajustar la carga en los días previos. Los entrenamientos perdidos no se recuperan acumulando kilómetros a última hora.
- Utilizar lo que ya se ha probado. Calzado, desayuno, bebidas y geles —cuando sean necesarios— deben haberse ensayado durante los entrenamientos.
- Adaptar el objetivo al clima. El calor y la humedad pueden exigir una reducción del ritmo.
- Postergar la participación si hay enfermedad. Fiebre, vómito, diarrea importante, dolor de pecho o malestar significativo son motivos para no tomar la salida.
- Evitar la automedicación. Por ejemplo Ibuprofeno, diclofenaco y naproxeno no deben utilizarse por cuenta propia para prevenir o soportar dolor durante una carrera. Pueden aumentar el riesgo de problemas renales en esfuerzos prolongados. También deben evitarse estimulantes y suplementos de composición incierta.
La hidratación debe practicarse durante el entrenamiento y adaptarse a las necesidades personales. Se recomienda comenzar bien hidratado y evitar forzarse a beber grandes cantidades. El exceso de agua también puede ser peligroso, porque puede disminuir demasiado el sodio de la sangre. La sed es una guía útil; no es obligatorio beber en todos los puestos. También se recomienda llevar identificación y contacto de emergencia, y registrar enfermedades y medicamentos en el dorsal.

5. ¿Qué señales indican que se debe parar o pedir ayuda durante el recorrido?
Se debe detener el esfuerzo y solicitar asistencia ante:
- Dolor, presión u opresión en el pecho.
- Falta de aire claramente mayor de lo esperable para el ritmo.
- Mareo intenso, sensación de desmayo o pérdida de conciencia.
- Palpitaciones repentinas y persistentes, especialmente con debilidad, dolor o mareo.
Estos síntomas requieren atención aunque el reloj muestre una frecuencia cardíaca aparentemente normal. No se debe esperar a cruzar la meta para consultar. La confusión, la dificultad para hablar, la pérdida de coordinación, las convulsiones o un comportamiento extraño también son señales de emergencia. Con calor, pueden indicar una enfermedad grave. Seguir sudando no descarta un golpe de calor.
Si otro corredor colapsa, no responde y no respira normalmente —o solo jadea—, se debe activar el servicio de emergencias, pedir un desfibrilador e iniciar compresiones fuertes y rápidas en el centro del pecho, entre 100 y 120 por minuto. El desfibrilador proporciona instrucciones de voz. No se debe esperar a que llegue una ambulancia para comenzar a ayudar.
La reanimación inmediata y el acceso rápido a desfibriladores son fundamentales. Por eso, las carreras necesitan equipos preparados y planes de emergencia practicados.
6. ¿Cuáles son los errores habituales de los corredores aficionados?
Entre las conductas que más conviene corregir están aumentar demasiado rápido la exigencia, copiar ritmos ajenos, descansar poco, comer insuficientemente y entrenar o competir pese a una lesión o enfermedad.
También resulta riesgoso utilizar medicamentos para poder continuar, improvisar la hidratación o intentar compensar una preparación insuficiente con suplementos.
Otro error es normalizar las señales de alarma: interpretar el mareo, la opresión en el pecho o una caída marcada del rendimiento como falta de voluntad. El entrenador y el reloj pueden orientar el entrenamiento, pero los síntomas requieren una valoración de salud.
La disciplina deportiva también incluye descansar, ajustar el plan y detenerse cuando corresponde.
7. ¿Qué mensaje debe recibir quien asume un reto sin entrenar regularmente?
La motivación es un buen comienzo, pero el cuerpo necesita una preparación progresiva. El esfuerzo intenso al que una persona no está acostumbrada puede aumentar transitoriamente el riesgo cardiovascular; entrenar con regularidad ayuda a reducirlo.
Se recomienda escoger una distancia y un ritmo acordes con el entrenamiento realizado. Si la preparación fue insuficiente, puede ser necesario reducir el objetivo o aplazar la participación.
Haber pagado una inscripción, viajar a una carrera o compartir una meta en redes puede generar presión. La comunidad running puede contribuir respaldando las decisiones de cuidado, incluido retirarse o no tomar la salida.
Aplazar una carrera puede ser una decisión valiosa para seguir corriendo durante muchos años.

8. ¿Dónde se pueden realizar los chequeos, cuánto cuestan y los cubre la EPS?
La evaluación puede comenzar en la IPS asignada por la EPS, mediante medicina general o familiar. Según los antecedentes y los hallazgos, se solicitan estudios o se remite a medicina del deporte, cardiología u otra especialidad. También existen consultas particulares en estas áreas.
La EPS contempla atención preventiva, consultas y estudios con indicación médica. La cobertura de paquetes comerciales de chequeo deportivo o de pruebas destinadas al rendimiento debe verificarse específicamente, así como los pagos que correspondan según la afiliación.
Estos exámenes se indican según la edad, los antecedentes y el riesgo individual, no simplemente por correr. Se necesitan más estrategias que promuevan y faciliten el acceso de toda la población a evaluaciones médicas preventivas. Detectar factores de riesgo y tratar enfermedades a tiempo puede salvar vidas, dentro y fuera del deporte.
Una buena valoración permite identificar lo que cada corredor necesita, orientar su actividad y evitar gastos en pruebas que no aporten un beneficio clínico.
Realmente se necesita una colaboración más estrecha entre la comunidad médica y los organizadores de estos eventos. Desde el sector salud, se requieren estrategias para identificar y acercarse a las personas con mayor riesgo, participar más activamente en estos eventos y fortalecer la educación en salud: comprender los riesgos, reconocer las señales de alarma y saber cuándo pedir ayuda.
A su vez, las organizaciones deben involucrar al personal de salud desde la planeación y la logística, integrando educación para los participantes, protocolos de atención, equipos preparados y una respuesta coordinada ante emergencias. Esta colaboración debe acompañar la preparación, el desarrollo y la evaluación de cada evento.



