Falleció el hombre que cambió el salto alto para siempre

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El ex saltador estadounidense Dick Fosbury, campeón olímpico de México 1968, revolucionó al mundo con su técnica de saltar de espaldas, contrario a lo que se venía haciendo hasta entonces, con el conocido estilo tijera o pasando primero las piernas por encima del listón.

Fosbury, como se le comnoce ahora a ese estilo que impuso en 1968, falleció este domingo 12 de marzo, a los 76 años, como lo confirmó su agente.

«Con el corazón encogido tengo que anunciar que mi viejo amigo y cliente Dick Fosbury falleció en paz mientras dormía el domingo por la mañana tras una breve recaída de un linfoma», escribió el agente Ray Schulte en un comunicado en Instagram.

«Dick será muy extrañado por amigos y aficionados de todo el mundo. Una verdadera leyenda y amigo de todos», agregó.

Nacido en Portland (Oregón) en 1947, Fosbury se convirtió en uno de los atletas más influyentes de la historia del atletismo, al desarrollar la innovadora técnica del salto alto, que transformó su deporte en la década de los años 60.

En lugar de atacar de frente, el espigado Fosbury, de 1,93 metros, se arqueaba hacia el listón en su carrera antes de saltar de espaldas y caer en la colchoneta, que sigue siendo hoy en día la técnica habitual utilizada por los saltadores de altura de élite.

Esta forma resulta más efectiva desde un punto de vista biomecánico, ya que permite dejar menos espacio entre el centro de gravedad del saltador y el listón a superar, con lo que se gana altura.

Fosbury empezó a experimentar con nuevas formas de salto de altura cuando aún estaba en la escuela, pero su nuevo enfoque atrajo la atención mundial por primera vez en 1968. A su victoria en los campeonatos universitarios de Estados Unidos le siguió otra en los ‘trials’ olímpicos en Los Ángeles.

En los Juegos en Ciudad de México de 1968, Fosbury ganó la medalla de oro tras superar los 2,24 metros de altura en su tercer salto, un nuevo récord olímpico, superando a su compañero de equipo Ed Caruthers (2,22), mientras que el soviético Valentin Gavrilov (2.20) se hizo con el bronce.

El récord mundial estaba en poder del soviético Valeriy Brumel con 2,28 metros desde 1963. Aunque Dick Fosbury nunca pudo superar esa altura -de hecho lo intentó sin éxito aquel día mágico en Ciudad de México con tres intentos nulos sobre 2.29-, y a pesar de que había muchos escépticos que ponían en duda la efectividad del nuevo método, este ganó rápidamente popularidad, y en los años siguientes cada vez más saltadores, hombres y mujeres, pasaron a utilizarlo.

Ya en los Juegos de 1972, en Múnich, 28 de los 40 competidores utilizaron la técnica de Fosbury y en Moscú 1980, 13 de los 16 finalistas también. Es más, sólo otros dos saltadores lograron ganar una medalla olímpica utilizando la técnica del rodillo ventral desde la innovación de Fosbury, que ingresó en el Salón Nacional de la Fama del Atletismo de Estados Unidos en 1981.

Fosbury se retiró tras no lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 pese a tener sólo 25 años. De hecho, nunca mejoró esos 2,24 logrados en la final olímpica de Ciudad de México. Eso alimentó la leyenda de que en realidad era un saltador ‘mediocre’ que había tenido una genial idea. Tras dejar el atletismo, ejerció de ingeniero civil y se instaló en Ketchum, Idaho.

En el 1984 valoró así su aportación al atletismo: «La popularidad actual de mi estilo es un premio maravilloso a cuanto tuve que aguantar al principio con un estilo que no gustaba a nadie. El salto de espaldas ya lo practicaba en el instituto y todos se reían de mí, considerándome un chiflado y algunos como un snob por salirme de las normas conocidas. Hasta que gané en México 1968 pasando a la categoría de héroe».

Con el ‘Fosbury Flop’, en 1993 el cubano Javier Sotomayor se elevó sobre 2,45 metros para imponer el récord mundial y conseguir en Salamanca una de las plusmarcas de más duración en la historia del atletismo.

Vale la pena recordar que con ese mismo estilo, Gilmar Mayo impuso el récord nacional y suramericano, aún vigentes, con 3,33 metros, logrado el 17 de noviembre de 1994, en Pereira, hace ya casi 29 años.

Tomado de marca.com / España