Juan Pablo Galeano: talentoso, ‘pilo’, campeón y emprendedor

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El camino en el deporte tiene muchos obstáculos, especialmente con los nuevos talentos, quienes además de disciplina, tienen que mostrar actitud, perseverancia y constancia, para seguir por la ruta indicada, a pesar de las dificultades que conlleva alcanzar el éxito.

Pero muchos de esos talentos, que se encuentran en todos los rincones del país, no solo son buenos atletas sino excelentes estudiantes y emprendedores, que requieren de una mano amiga que les ayude a crecer. Y eso es precisamente lo que hacen en el Club Deportivo Fundación Bertha Sánchez, en Sevilla (Valle), con los casi 50 niños y jóvenes que día a día dejan sudor y dolor en la pista, con la ilusión de que el deporte les cambie la vida.

Algunos de esos jóvenes ya están en el alto rendimiento, otros sacan sus carreras adelante a la par con el deporte y los más pequeños sueñan con seguir los pasos de su entrenadora, Bertha Sánchez, representante de Colombia en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y una de las mejores fondistas colombianas de la historia.

En cada entrenamiento, Juan Pablo deja hasta la última gota de sudor, en busca de hacer realidad sus sueños.

Juan Pablo Galeano es uno de ellos. Se inició en el atletismo hace cuatro años, gracias a Fabián Hinestrosa, medallista en los pasados Juegos Nacionales de Cartagena 2019, uno de los aventajados de la fundación, monitor del grupo de semilleros y quien también adelanta el proceso de Talentos Colombia, del Ministerio del Deporte.

«Él vio que todos los días yo me transportaba en cicla para ir al colegio, porque vivo en una finca, en la vereda Manzanillo, a 8 kilómetros del casco urbano de Sevilla, y me invitó a que me uniera al grupo de atletismo», cuenta Juan Pablo, quien el año pasado obtuvo la medalla de oro, en la categoría sub-16, en el Campeonato Nacional de Marcha.

Y ahora, en la categoría sub-18, espera revalidar este título, durante el Nacional que se disputará este sábado 26 de marzo, en el Parque Recreodeportivo El Salitre, en Bogotá.

Juan Pablo Galeano ganó, el año pasado, el nacional en la categoría sub-16 y este año espera revalidar el título, en sub-18

Pero además de talento, Juan Pablo es un verdadero ejemplo para la juventud colombiana. No solo es campeón. Durante todo el bachillerato siempre ha ocupado los primeros puestos en la Institución Educativa Sevilla, en la que cursa el grado once.

Además, vive con sus abuelos, quienes lo han criado tras el fallecimiento de sus padres, y a quienes les ayuda en las labores agrícolas, entre esas, recoger café. Y también se muestra como empresario, pues con su compañero Kevin Toro sacaron una marca propia de la tradicional bebida, una más de las muchas que existen en la ‘Capital Cafetera de Colombia’: ‘Marchando con Café’, para financiar sus implementos deportivos y ayudarse con las finanzas, haciendo gala a esa formación de emprendedores y buenos ciudadanos que les han inculcado en el club.

Sabe que tiene un camino largo por recorrer, pero tiene claro su objetivo: «clasificar a unos Juegos Olímpicos», por eso, en su marca de café tiene los aros olímpicos como logo, y a la par, sueña con sacar una carrera adelante, «porque un lema de la fundación es que seamos profesionales tanto en el deporte como en la vida y personalmente», repite sin descanso Juan Pablo.

Proceso de producción y empaque de Marchando con Café, la marca que sacó Juan Pablo con su compañero Kevin Toro.

Anhela ser becado como deportista para estudiar fisioterapia o lenguas extranjeras. Y para eso trabaja sin parar, en el campo deportivo y en el personal. Es un agradecido con la vida, con el deporte y con las oportunidades que le brindan en la fundación, porque además de todo el apoyo y seguimiento, cuando le toca entrenar a doble jornada se queda en la casa de Bertha, quien le brinda a él, y a muchos otros, más que un techo, un hogar y una buena alimentación, para que sigan siendo grandes deportistas, pero sobre todo, excelentes seres humanos.

Con Juan Pablo, el Valle y Colombia, no solo tienen a un ejemplo de vida, sino a un campeón, pero lo más importante, a un atleta integral.