¿Qué pasa con los cierres viales en las carreras de ruta? ¿por qué no los respetan?

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El auge del atletismo en Colombia ha llevado a que cada vez haya más corredores aficionados en el país, mejores estilos de vida saludable, pero a su vez, que más ciudades y municipios quieran hacer su propia carrera.

Sin embargo, muchas de esas carreras no cuentan con los avales de las ligas respectivas, lo que no garantiza una buena organización ni el apoyo respectivo de las autoridades. Y en el peor de los casos, no cuentan con cierres viales adecuados, o los tienen, pero la logística no es suficiente, o sencillamente la ciudadanía no los respeta.

Y eso precisamente fue lo que pasó recientemente en carreras como las de Neiva, Bucaramanga, Santa Marta e Ibagué, para solo nombrar algunas de las más de 50 que se disputan en los dos últimos meses del año en el calendario nacional. Y para completar, ahora todas las ciudades quieren hacer carreras de media maratón y no de 10 km, lo que implica tener una mayor logística.

En Ibagué los vehículos se metieron hasta en la meta.

La opinión general de los atletas aficionados en Colombia, por lo que hemos podido percibir en los comentarios de las redes sociales, una de las mejores organizadas es el Maratón Medellín, que tiene más de 25 años de historia. Lo propio ocurre en la media maratón de Bogotá, igualmente con más de 20 años realizándose.

En Medellín, por ejemplo, se usan cerca de 2.500 vallas y en Bogotá son aproximadamente 3.000, además del personal de logística, que por ejemplo en Bogotá son 550 personas, 2.200 policías y 1.200 servidores sociales, que apoyan en entrega de medallas o hidratación, pero no en los cierres viales, que es responsabilidad de la logística contratada.

Cosa contraria ocurre en otras ciudades, tanto en cantidad, como en calidad del personal idóneo para esa tarea de los cierres viales. En la Media Maratón de Bucaramanga de la FCV fueron más de 90 cierres viales y cerca de 1.000 vallas, en la Media Maratón de la Ciudad Bonita, también en Bucaramanga, fueron 120 cierres y se usaron 500 vallas aproximadamente.

La logística de la media maratón de Bogotá es la más grande del país.

Y así sucesivamente en otras ciudades. En Cúcuta fueron 154 cierres y se usaron 400 vallas y 7.000 metros de cinta peligro; en Barrancabermeja fueron 82 cierres viales y 300 vallas; en Neiva, 72 cierres y 350 vallas, pero en muchas ocasiones estos cierres no se respetaron. La gente o levantaba las vallas y cintas o sencillamente no los respetaba y hasta insultaba a los atletas.

«Todo el tiempo es así, a los corredores los insultan cuando corren», escribió Andrés Pérez Galeano tras la publicación de una historia en el Instagram @Running_Col en la que se ve cómo varios vehículos irrespetan un cierre vial en Bucaramanga.

«La de Santa Marta fue peor, por poquito pisan (atropellan) a los élite que pasaban por las diferentes vías», agregó por su parte Luz Marina Lila, otra seguidora de Runningcolombia, en redes sociales.

Los cierres viales son vitales para el desarrollo de las carreras de ruta

Otro aspecto importante es lo que destaca, por ejemplo, Gustavo Orozco, director del Maratón Medellín, en cuanto a la planeación y coordinación con las autoridades locales.

«Hay que programar y socializar los cierres viales, el recorrido y la logística, por lo menos con tres meses de antelación a la carrera. En algunos casos quieren empezar a pedir permisos 15 días antes. En Medellín, además se ha ganado mucho en cultura ciudadana porque el Maratón Medellín es un evento de ciudad que trae muchos beneficios», recalca Orozco.

«En Bogotá, el recorrido es más lineal y no se hacen cierres en cantidades exageradas», como lo explica Alaín Castillejo, el director deportivo de la mmB, «pero en esos cierres solo pueden estar personal de logística y no los servidores. Otro aspecto es que en la capital del país no se permiten cierres con vallas, sino con maletines y colombinas plásticas. Además contamos con el apoyo de 2.200 policías», agrega.

Los cierres viales deben o deberían estar acompañados de personal idóneo y autoridades.

Ante esta situación, definitivamente hay que trabajar mucho en la cultura ciudadana, pero igualmente se debe ser más estrictos con los requerimientos de las carreras en las diferentes ciudades, para evitar accidentes o incidentes como los que han ocurrido recientemente.

En Santa Marta casi atropellan a una atleta en la carrera nocturna, en Neiva levantaron las vallas y se modificó el recorrido de los 10 km, en Bucaramanga se metieron motos y carros en las vías cerradas y algunos atletas se perdieron de la ruta y en Ibagué se vieron carros, y hasta un camión, en plena línea de llegada, mientras pasaban los corredores.

«Tenemos que trabajar en una campaña nacional para que haya más conciencia ciudadana. El deporte es vida y le trae muchos beneficios a las ciudades. Eso lo tienen que entender todos, no solo los que corren», concluye Wilson Lozano, periodista y organizador de la Media Maratón de Barrancabermeja.