Zambrano arriesgó la opción de la marca a olímpicos, pero regaló un oro a la afición

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Fotos: William Mora / Runningcolombia

¿Qué hace un genio dos minutos antes de inventar una obra maestra? ¿Qué hace un joven feliz que representa al Atlántico, que ha demostrado en Juegos Intercolegiados, Nacionales, Panamericanos, Olímpicos y Mundiales cuánto puede correr y convertirse en medallista de los 400 metros, una prueba muy complicada del atletismo, que necesita inteligencia táctica, decisión, valor, piernas de acero y una capacidad de resistencia a la velocidad?

Y cuando las cosas salen como las había planeado, Anthony Zambrano hace lo que le gusta al público, lo mete en la prueba y los hace parte de la victoria.

Ante de la llegada, al sentirse ganador, señala a la tribuna y gesticula en los últimos metros, mueve las manos de lado a lado, hace ademanes y pasa la meta, con un tiempo de 46.19 segundos. Y hace el avioncito, va a la tribuna y se lo dedica a su esposa, a la gobernadora del Atlántico, a la ministra del Deporte. “Se los prometí y se los cumplí”, dice con una sonrisa, porque él, medallista mundial y olímpico, sabe que cuando tiene sus mejores sensaciones, pocos pueden seguirle el paso.

Un minuto antes, en el momento de la partida se da unos pequeños golpes en las piernas, como pidiéndoles que respondan y que no le jueguen una mala pasada. También golpea su cara con las palmas de sus manos para activarse, y con la seriedad máxima de un atleta en plenitud, que sabe exactamente lo que va a hacer para ganar y que nadie se lo va a impedir, sale y corre.

Y lo hace. En la curva de los 200 metros está donde nadie se atreve a estar, rezagado con respecto a Jhon Alexander Solís, quien salió fuerte y a quien tenía como referente. “Todo lo calculé, él fue mi guía”, relata. En la entrada de los últimos 100 metros aceleró a fondo, a un ritmo frenético y se volvió inalcanzable. “Anthony ha vuelto”, destaca orgulloso.

El antioqueño Yilmar Herrera (plata en la prueba) y Raúl Palacios (bronce) solo pudieron ver su dorsal trasero. Mientras celebraba antes de finalizar. “Estamos vivos, felices, demostrando que somos los mejores en los 400 metros”, recalca con esa seguridad que lo caracteriza, como si confiara que los 45 segundos, que tiene que superar para lograr el tiquete olímpico, los pudiera batir sin mayor esfuerzo. Y es que Zambrano cuando está en todo su nivel, es inspiración.

Con esa medalla de oro le cumplió a su departamento y sigue siendo inspiración para muchos jóvenes, que desde que empiezan a competir en los Juegos Intercolegiados sueñan con seguir sus pasos en la pista. “Soy inspiración para muchos y lo único que puedo decirles es que trabajen por sus sueños”, destaca.

Pero a su vez hace un análisis profundo de lo que fueron los últimos años para su carrera. “A los más fuertes, Dios les pone las más duras batallas”, afirma como intentando filosofar un poco y dejar claro que Anthony Zambrano está de vuelta y listo para grandes cosas. Incluso, quizás arriesgó la posibilidad de hacer la marca de clasificación para los Juegos Olímpicos (45.00), el celebrar como celebró, pero él quería vivir ese momento especial y disfrutarlo con su gente.

Resultado de los 400 metros planos:

  1. Anthony Zambrano, Atlántico, 46.19
  2. Yilmar Herrera, Antioquia, 47.02
  3. Raul Palacios, Risaralda, 47.03
  4. John Alexander Solís, Valle, 47.32
  5. Manuel Fernando Henao, Quindío, 48.13
  6. Luis Eduardo Arrieta, Antioquia, 48.25
  7. Oscar Santiago Leal, Santander, 48.39
  8. Silvio Andrés Agualimpia, Antioquia, 48.63